definición de antro

Escrito el 4 agosto, 2017, a las 16:43, de buen humor.

Hoy, sobre las tres y media más o menos me he quedado sin tabaco, y lógicamente quería un cigarro, por tanto, a pesar del calor que tenemos en la calle, he decidido salir a comprar un paquete de tabaco, no diremos la marca, ya que Winston no me me paga nada por hacerles publicidad.

El caso es que he ido al bar más cercano a mi casa, para no derretirme, ya sabéis que los bombones mucho rato al sol se quedan como una pasa, y no es plan claro.

Bien, el tema ha ido de la siguiente manera, el bar está regentado por una familia de origen chino, en la puerta tienen una especie de barril con un cenicero donde salen los fumadores, y aquí empieza lo bueno.

En dicho barril, aguantando la silla, o la silla a el, un señor con el brazo en cabestrillo y una especie de coraza, que dejaba entrever con su camiseta de tirantes, diciendo:

“Pues yo ya me veo delante de otra vaca dentro de poco”

Al entrar a dicho local, a mi derecha la barra, justo al final de ella, una pareja de latino americanos, supongo que novios, o marido y mujer, enganchados hombro con hombro para ver cual de los dos caía antes al suelo de la borrachera que llevaban.

Justo en la parte central de la barra, un chico de origen chino, de unos once años más o menos, dentro de la barra del bar, vendiendo cigarros y papel de fumar sueltos a un chico al que le quedarían como mucho tres de todos los dientes que se supone que una persona “normal” debe tener a su edad, unos treinta y tantos.

Justo al final del bar, en el fondo, una señora de origen chino, ya con más edad, quizá unos cuarenta y tantos, durmiendo a pierna suelta en una de las mesas, pero con unos ronquidos dignos del mismísimo Hulk.

En una mesa central del local, dos hombres ya cuarentones con la mesa llena de botes de cerveza, imagino yo que es la acumulación de varias horas de trabajo constante y concienzudo.

Justo a mi izquierda dos maquinas traga perras, en una de ella un chico de origen rumano dejando todo el sueldo del mes en una de ellas, justo a su lado una niña de no mas de seis años comiendo un helado, concretamente uno de esos que parece un lápiz, justo a su lado una chica también de origen rumano llorando y gritando en rumano, no entiendo el rumano ni una mierda, pero yo diría que decía algo así como:

“Por favor deja la maquina y marchemos ya, guarda ese dinero para poder pasar el mes.”

Justo al lado de las maquinas traga perras, la maquina del tabaco, miro a mi derecha y pregunto al camarero reducido si la maquina acepta billetes, yo no trabajo con nada que esté por debajo de los diez euros, me dice que sí, me hago el valiente y decido entrar a sacar el tabaco, y no solo eso, es que lo consigo sin percance alguno.

Y una vez dentro he pensado:

“¿soy un hombre o no soy un hombre?”

Es que me estaba meando y el lavabo está justo al final del bar a la derecha, no podía ser de otra manera, el caso es que sí, decido que soy un hombre y entro al lavabo, un olor como a caballo muerto inunda mis fosas nasales, yo suelo mear sentado, no por tamaño, si no por comodidad, pero esta vez, y llamarme loco, he preferido hacerlo de pie.

En la papelera dos tiras alargadas de papel de plata, no quiero pensar que hacen allí, pero desde luego compresas no son.

Cunado salgo del lavabo la chica de origen chino que estaba durmiendo ha despertado y está gritando como una loca al camarero reducido.

Yo me agarro bien los pantalones, salgo del bar tan rápido como puedo y vuelvo a mi casa a escribir este artículo.

Puedes insultarme, criticarme, lo que te de la gana, pero todo comentario anónimo, o con un email falso será borrado.

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