escribir por escribir

Escrito el 29 mayo, 2017, a las 19:39, en pijama.

Hoy ha sido un día muy raro, mi rubia pelirroja me ha alegrado el desayuno, pero después todo ha ido cuesta abajo.

Mi intención era la de no salir de casa en toda la tarde, pero no me acordaba que tenía hora con la peluquera molona, una chica que me afeita y me arregla la perilla, y que además de simpática parece inteligente, cosa que se agradece mucho cuando lleva una navaja en la mano y está pasándola por tu cuello.

Hoy habré hecho mas kilómetros que ningún día, he ido de una punta del pueblo a la otra solo para buscar unos guantes para el gimnasio, ya sabes, para que las pesas no se me resbalen y me jodan el empeine de los pies, que solo me faltaba eso.

La verdad es que tengo la cabeza bastante colapsada, no se ni lo que estoy escribiendo, imagino que el resultado final de este artículo no tendrá mucho sentido, ya me sabréis perdonar.

Mañana tengo hora con la doctora de cabecera para ver si me alarga la baja o me da ya de una puta vez la incapacidad para trabajar por problemas psicológicos, que visto lo visto, es lo más lógico que me puede llegar a pasar.

Un angel me ha dicho que ha visto en mi dolor y tristeza, pero que también ha visto que voy a salir de esta, si tengo paciencia claro, yo creo que el angel no suele equivocarse, pero yo suelo ser la excepción que confirma la regla en casi todos los casos.

El día uno por fin vuelvo a tener hora con la psiquiatra, imagino que si le cuento la verdad de como estoy me volverá a subir las pastillas de nuevo, por lo que estoy pensando en hacer como con los amigos, decirle que estoy de puta madre, que todo va bien y que ya no tengo crisis ni hacía arriba ni hacía abajo.

Igual, con un poco de suerte me levanta la restricción de no poder conducir y no poder salir solo a la calle, esto último lo hago igual, aunque algunos días acabo pidiendo ayuda a algún amigo para que me saque del jardín en el que me encuentre metido en ese momento.

De momento parece que estoy bastante controlado, muy decaído, sin ganas de hacer absolutamente nada, por no querer, ya no quiero ni morir, es una sensación muy extraña, nunca me había sentido tan hundido como ahora.

OJO!!!!, igual el fin de semana viene una amiga de Valencia a verme, ¿sabéis esos amigos con los que hacer diez años que no hablas, los llamas y en quince minutos están a tu lado?, pues es una de esas amigas, la verdad es que creo que me vendrá muy bien tomar unas copas con ella, aunque sea meado de burra sin alcohol, y sobre todo charlar, con ella puedo hablar de cualquier cosa, me conoce muy bien, ya no se asusta, puedo ser yo mismo, y además me mira a los ojos cuando hablamos, para mí, algo muy importante.

Y hasta mi día, como dije más arriba no tengo la cabeza como para explayarme en la escritura como quizá otros si puedo hacer, os pido perdón a los que todavía me leéis por este tostón sin sentido.

Gracias por seguir ahí.

Puedes insultarme, criticarme, lo que te de la gana, pero todo comentario anónimo, o con un email falso será borrado.

  1. Glorixi dice:

    Cuidado con el “meado de burra” que luego el paladar se acostumbra y ya no te gusta la “normal”, doy fe. 😉

    1. ricard dice:

      Eso si me jodería, y mucho, quiero que la psiquiatra me de pronto el visto bueno para poder conducir y tomar una “normal” de vez en cuando :(.

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