un psiquiátrico, una psicóloga y una flaca

Escrito el 21 mayo, 2017, a las 10:44, de madrugada.

Exactamente no soy capaz de recordar los días que estuve encerrado en el psiquiátrico, solo recuerdo una botella de vino y un montón de pastillas delante de mi en la mesa de mi casa, a partir de esto, lo siguiente que recuerdo es despertar en la cama de un psiquiátrico con un pijama puesto.

Según me contó la santa de mi ex mujer, ella llego a casa y me encontró en el suelo prácticamente muerto, llamó a la ambulancia, me dieron a beber algún elixir satánico de color negro y me llevaron al hospital.

Me cuenta que estuve unas 12 horas allí, consciente pero dormido, ella a mi lado dándome la mano, por lo visto le pedí una botella de agua, pero no recuerdo nada de eso, escribo lo que ella me contó.

Los dos primeros días en el psiquiátrico los pasé en la cama, sin moverme, sin ver a nadie, sin hablar, sin pensar, poco a poco decidí salir de la habitación y ver donde estaba, eran cien metros de pasillo y un patio de unos 50 metros cuadrados por donde deambulaba la gente vestida con el mismo pijama que yo.

Enseguida encontré un rincón en el comedor donde me sentía cómodo, allí pase unos días prácticamente sin moverme, mi ex mujer y mi madre venían cada día a verme un rato, yo no podía salir a la calle para nada.

Como por acto de magia, An, una chica muy maja, se acerco a mi rincón, se sentó conmigo y empezamos a hablar, detrás de An vinieron otros, pero solo a molestar, fue con ella con la que me sentía cómodo y podía hablar.

Lamentablemente a An le dieron el alta enseguida y volví a quedarme solo, por suerte para mí ingresaron a la flaca, una chica con desdoblamiento de la personalidad leve, enseguida me acerque a ella, esta vez fui yo el que dio el paso, no se muy bien por que lo hice, pero me daba buenas vibraciones.

La flaca era, perdón, es, una chica algo perro flauta, pero con unos ideales muy claros y una cabeza bien sentada, aunque parezca raro que estando encerrada conmigo escriba algo así.

Pasábamos el día prácticamente juntos, ella sí tenía permisos para salir a la calle a fumar o con visitas, me entraba algún cigarro escondido que yo compartía con Edu en el patio de escondidas, yo no tuve ningún permiso para salir, ni siquiera con familiares en todo mi encierro, al ser un suicida me tenían mas controlado.

Mas que un psiquiátrico aquello parecía una cárcel para gente rara, lo único que podíamos hacer era caminar los cien metros del pasillo una y otra vez, bueno, también podíamos jugar a las cartas, pero siempre discutíamos y al final el resultado era malo.

Nos tenían como a bichos, nos daban de comer y la medicación, por las noches, a partir de las 12, el que no podía dormir se llevaba dosis extra de pastillas, solo se preocupaban de que comiéramos cada día y de que nos tomáramos la medicación.

A excepción de dos enfermeras, que tenían la delicadeza de acercarse de vez en cuando a la gente y preguntarnos como nos encontramos, que sentíamos, incluso nos daban ánimos.

Como mi ingreso coincidió con semana santa no había psiquiatra ni psicóloga, solo una de guardia y estaba en urgencias, cuando me visito por primera vez la psicóloga me dejo claro que yo no estaría allí mucho más tiempo, sus palabras textuales fueron:

eres demasiado inteligente, si quisieras estar muerto ya lo estarías, aquí no podemos hacer nada por ti.

Mi reacción fue de verdadera angustia, pero mi respuesta también fue clara;

tu eres la profesional, tu sabrás que tienes que hacer conmigo.

A los días de mantener esta charla me dieron el alta en el psiquiátrico, estuve un par de días en casa de mi ex mujer disfrutando de mis hijas, enseguida vinieron mi hermana y mi cuñado para llevarme a Requena, pueblo del que salí corriendo a los 20 años por que no podía aguantar la manera de vivir de su gente.

Ahora mismo estoy en una burbuja horrible de la que estoy deseando salir, vuelvo a estar en el pueblo del que escapé por propia voluntad, vivo en casa de mis padres por que no puedo estar solo, no me permiten conducir, mi hermana mayor me controla las pastillas, ahora mismo creo que son unas 16 al día, solo me da medicación para una semana.

No me quejo de estar en esta burbuja, pero lo estoy pasando muy mal, yo siempre he sido un tipo libre, y ahora mismo me siento demasiado atado.

Todavía tengo contacto con la flaca, de echo tenemos pendiente quedar alguna vez para vernos, si estamos los dos por aquí todavía claro.

Puedes insultarme, criticarme, lo que te de la gana, pero todo comentario anónimo, o con un email falso será borrado.

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