y el tiempo no pasa

Escrito el 17 noviembre, 2017, a las 11:14, sin tabaco.

Ya hace casi tres meses que no veo a mis hijas, es demasiado tiempo sin verlas, estuvieron aquí una semana para fiestas y pude disfrutar de ellas como nunca, pero yo no estaba al cien por cien y ellas lo notaron, no disfrutaron de mí tanto como les hubiera gustado, ahora estoy ansioso por volver a verlas, no veo pasar las horas ni los días para que llegue el momento.

Tengo pensado subir a su pueblo para navidad, pero no se si me querrán ver, ya que no voy a estar en casa de su madre si no en casa de Mónica, algo que por otra parte es normal, ella a pasado una semana en mi casa, una semana que he disfrutado como un enano por poder tenerla junto a mi tanto tiempo, de modo que ella me ha invitado a pasar las navidades en su casa, aunque todavía no se lo ha dicho a sus padres, pero supongo que no pondrán pega alguna ya que ahora sí somos novios oficiales.

Ahora tengo el corazón divido en dos, estoy ansioso por ver a mis hijas, eso es lo primero para mí, pero también quiero ver a Mónica, por suerte ella entiende que mis hijas sean lo primero y no se va a interponer entre nosotros en ningún momento, al contrario, ella me anima y me acompaña en mi desesperación para poder volver a verlas, solo espero que mis hijas también entiendan que Mónica y yo estemos juntos, que es normal que su padre quiera rehacer su vida con otra persona, que no es nada malo, que con Mónica me siento muy a gusto y que realmente la quiero de verdad, y creo que es reciproco.

Pero aún así el tiempo no pasa, cada día es mas largo para mí, cada día se me hace mas pesado, mas inestable, mas impredecible, no puedo controlar la ansiedad y el ahogo por volver a ver a mis hijas, todo pende de un hilo muy fino que no se si aguantara hasta navidad, la última vez pase cinco meses sin verlas y fue un verdadero calvario, esta vez van a ser casi cuatro meses también sin verlas, y ya ahora esta siendo un calvario profundo para mí, quiero verlas, abrazarlas, quererlas, hablar con ellas, estar con ellas, reír con ellas, lo que sea, pero con ellas.

Por otro lado también quiero ver a Mónica, pero se que a ella la tengo para siempre, o eso me repite constantemente, por lo tanto pasar la navidad en su casa ya es una regalo suficientemente grande para mí, ojala todos puedan entender mi situación y ayudarme a que todo sea más sencillo para mí, por que yo ahora mismo lo veo todo excesivamente complicado, tengo la cabeza hecha un lio, no se como saldrá todo, espero que todos puedan entender mi situación y que todo vaya como tiene que ir.

Yo, por mi parte, solo puedo seguir agonizando mientras espero el día en el que coja el tren para ir a su pueblo, no puedo hacer otra cosa, quiero disfrutar de las tres por igual, pasar una navidad con todas ellas, poder verlas por separado, ya que de momento es lo justo, no voy a hacer pasar el mal trago a ninguna de las tres de tener que verse, ya que creo que todavía no es el momento para hacer algo así, quizá algún día, pero de momento es pronto, no hay que correr con estas cosas, eso si es algo que tengo claro del todo.

Imagino que mis hijas tampoco lo están pasando bien sin poder ver a su padre como lo veían antes, solo espero que su madre sepa explicarles que no estoy bien y que necesito estar aquí durante una temporada larga de tiempo para recuperarme, solo me faltaría que su madre se pusiera en mi contra también, espero que eso no sea así, necesito ayuda de todas partes para recuperarme.

Cada vez que hablo con ellas por teléfono acabo llorando, no en publico claro, soy un hombre y como tal no debo dejar ver mis sentimientos en publico, ya tengo pelo en el pecho, vamos, un gilipollas de toda la vida.

Pero si es cierto que me quedo muy mal cada vez que hablo con ellas, las quiero como si fueran una extensión de mi cuerpo, las adoro, y no puedo aguantar tanto tiempo sin verlas, para mi es lo peor que me ha pasado en la vida, no puedo entender como hay padres por ahí que se desentienden de sus criaturas y no les hacen ni caso, para mi es algo impensable. Mi situación mental me obliga a estar lejos de ellas, pero no me obliga a no pensar en ellas cada día, en querer hablar con ellas cada día, en pensar en abrazarlas, en tenerlas a mi lado cada día, en que ojala un día pueda estar mejor y volver a estar cerca de ellas de nuevo, en poder controlarme con las pastillas y ser capaz de tener una vida medianamente normal y poder acercarme más a ellas de lo que estoy ahora.

Realmente las necesito a mi lado, son mis hijas, y como padre no veo pasar los días para volver a verlas, las echo mucho de menos, quiero estar con ellas, y que ellas sean felices en todo momento, he pedido ayuda profesional a mucha gente para poder centrarme y volver a ser una persona medianamente decente, de momento la cosa no va mal del todo, parece que la medicación me esta funcionando bien y que con la UCA estoy adelantando bastante para no probar ni una gota de alcohol. Es todo esto lo que me tiene que ayudar a centrarme y poder controlar esa impulsividad, esa rabia, esa ansiedad que no me deja ser una persona normal.

Por suerte ahora, además de los amigos que desde el primer día que volví a Requena me están apoyando en mi transición, también tengo a Mónica a mi lado, que me quiere, me comprende y me apoya en todo lo referente a mis hijas, está siendo un gran apoyo para mí, nunca pensé que tenerla a mi lado me serviría de tanto como para poder afrontar el tiempo con más tranquilidad.

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