Yo soy Ricard FS y usted no lo es

Escrito el 13 febrero, 2020

A las: 17:23

  Estado: en compañia

Se han hecho:2 comentarios

Mi psicóloga y yo

El martes estuve viendo a mi psicóloga, hacía casi cinco meses que no nos veíamos por que a mi se me habían pasado ya dos citas con ella, por culpa de mi mala cabeza claro, ya sabéis que se me olvidan mucho las cosas, y las citas con una de las cosas que peor llevo, aunque me lo apunto todo en el calendario hay veces que ni me entero cuando suena.

El caso es que cuando me vio se echo las manos a la cabeza, se quedo muy sorprendida al verme, yo no sabía que pasaba y cuando entre en la consulta me pregunto:

  • Ella – ¿pero qué has hecho?
  • Yo – ¿de qué?
  • Ella – Estas muy delgado, ¿cuanto pesas ahora?
  • Yo – Pues no lo se, hace mucho que no me peso

De manera que me envió al enfermero que tienen en salud mental a que me pesara, me midiera y me tomara la tensión y el pulso, resulta que peso sesenta y nueve kilos y medio, mido un metro y setenta y tres centímetros, la tensión la tengo perfecta y el pulso a cincuenta y ocho pulsaciones por minuto.



Cuando la psicóloga vio el peso que tenía no se lo podía creer, se quedo alucinando, me dijo que para mi altura estaba muy por debajo de mi peso, que tenía que engordar como fuera, total que basamos la consulta en hablar de mi peso, en como comer sano, en comer más, y en que si no engordaba por lo menos cinco kilos de aquí a la próxima consulta consideraría la cuestión de internarme en un centro para tratar las anorexias.

Pero el caso es que yo me encuentro bien, creo que como bien, o por lo menos como hasta quedarme bien, si bien es cierto que como menos que antes, pero es por qué me he acostumbrado a comer menos desde que iba al gimnasio nada más, pero comer como, no se que quiere esta mujer para que engorde esos cinco kilos, yo solo hago dos comidas al día, la de medio día y la cena, pero durante la mañana y por tarde no tengo hambre como para hacerme un bocadillo, que según ella es lo que debo hacer.

Es más, no hace mucho mi siquiatra me hizo análisis y salio todo bien, bueno yo no entiendo los resultados pero ella me dijo que estaba todo perfecto, aunque la verdad es que no se que resultados pediría claro, es caso es que yo no me siento decaído ni nada por estilo, me siento con fuerzas y con ganas de comerme el mundo.

Supongo que si me faltara algo de alimento en el cuerpo estaría bien decaído, sin fuerzas, sin ganas de hacer nada, no se como se siente la gente con anorexia, pero debe ser algo así ¿no?, bueno, no lo sé, el caso es que yo estoy bien, no creo que me hagan falta cinco kilos para nada, quizá si es cierto que no deba adelgazar más, eso si es cierto, incluso yo lo admito, pero engordar ¿para qué?, si me siento bien y me veo bien como estoy ahora.

Sinceramente creo que mi psicóloga está exagerando un poco el tema, creo que tampoco es necesario hablar de ingresarme en centros para tratar la anorexia, no creo que esté a ese nivel ni mucho menos, no creo que lo necesite, pero bueno, ella es la que manda, así que a partir de ahora me toca hacer el esfuerzo y almorzar algo a media mañana, y merendar algo a media tarde, a ver si gano algún kilo de aquí a la próxima visita.



Por lo menos para dejar a la psicóloga más tranquila, que realmente cinco kilos tampoco es nada, no creo que cambie mucho mi aspecto físico por cinco kilos más, y sin con eso consigo librarme de internamiento pues mejor que mejor, en fin, como siempre, gracias por leer.

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La ciudad a contraluz. Una urbe triste donde los coches juguetean con los semáforos mientras deambulan por las zonas umbrías, como sombras letales. Los peatones se defienden caminando en manadas y sin dejar de vigilarlos.

Ella se apresura. Ramón llegará pronto a casa y todavía tiene la cena sin hacer. Ha madrugado para coger el primer autobús y no llegar tarde. No puede perder este trabajo, es lo poco que todavía la ancla a la vida.

Tristeza, rabia, resignación. No sabe lo que siente, pero sus entrañas retorcidas no tienen nada en común con la felicidad. Ramón parece haberlo superado sin muchos problemas, pero él no lo llevó nueve meses en su vientre ni estuvo chillando casi toda una noche para parirlo porque venía de nalgas. Solo es un hombre, incluso un buen hombre, pero no la comprende y no puede ayudarla.

Cruza el desvaído paso de peatones sin apenas reparar en él, como lo haría su pequeño, alegre y confiado, sin pensar, sin ver el coche que se había saltado un semáforo y devoraba la distancia como un hambriento y peligroso tiburón urbano que ha olido la sangre.

Mientras alcanza la otra acera y continúa sobreviviendo, un ángel rubio se columpia en penumbras sobre los peatones, que no lo distinguen. Entre balanceo y balanceo espera un acontecimiento, un encuentro que nunca se producirá. Las existencias paralelas jamás se cruzan, permanecen equidistantes hasta la eternidad.

13 febrero, 2020 por Ricard FS

Ricard FS
Soy Ricard FS, creador de mi propia historia, amante de lo desconocido y las mujeres, sobre todo ácrata y libre, no pienso dar mi brazo a torcer, estoy loco y lo admito.

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  1. claudia mesa dice:

    me encanto el pos, felcidades

    1. Ricardo dice:

      Muchas gracias Claudia

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